6 razones para viajar a Laos

No nos vamos a engañar, Laos no es uno de esos lugares de los que uno haya escuchado frases del tipo “la ilusión de mi vida es viajar a Laos”, de hecho la mayoría de gente que visita este país ya ha viajado anteriormente a otros destinos cercanos como Tailandia o Vietnam, mucho más turísticos y cómodos de recorrer, entonces ¿realmente merece la pena conocerlo?

Es cierto que mucha gente viene atraída por la idea de que es más auténtico, rural o no está tan avanzado como sus vecinos, lo que viene siendo un eufemismo de que es más pobre. A nosotros ver a gente viviendo en chozas o viajar en buses en los que el conductor para en mitad del trayecto a soldar no se qué historia de la dirección, aunque sea entretenido, sinceramente no es que nos llame la atención.

Entonces debe haber alguna razón para habernos cruzado el país de cabo a rabo, y la verdad que no hay sólo una sino un montón, así que aquí te contamos unas cuantas a ver si te convencemos.

1. Cataratas, muchas cataratas!

No hay cosa más triste que hacer una ruta en un sitio donde hace el calor del infierno y que no haya donde darse un chapuzón, pues puedes estar tranquilo que aquí eso no te va a pasar.

Hay ríos, lagunas y cataratas por todos sitios, y sobre todo estas últimas son impresionantes, las hay de todos los tipos, desde pequeñas con el agua color turquesa a enormes saltos de agua de hasta cien metros del altura pasando por las más largas del sureste asiático.

2. VangVieng

Una ciudad en la que su atracción estrella es bajar por un río sentado en un neumático inflado mientras te van ofreciendo desde la orilla bebida y chupitos ya promete de por sí.

Aunque hoy en día parece que la cosa está mucho más relajada que hace unos cuantos años, después de que un ministro visitara la zona y cerrara bastantes bares ilegales tras haberse ahogado algún que otro turista.

La ciudad en sí no tiene nada a parte de bares y restaurantes en los que pasan en bucle todos los capítulos de la serie friends, muy curioso la verdad. Sin embargo cerca hay cuevas, cascadas y los llamados blue lagoon que son unas piscinas naturales con el agua muy clara, perfectas para poder aguantar el calor que hace en este pueblo.

3. El Loop de Thakhek

¿Como se puede recorrer el centro de Laos por tu propia cuenta propia y sin depender de transporte público? Muy fácil, alquilando una moto en el pueblo de Thakhek y recorriendo 400km en una ruta circular por la zona.

Este recorrido es bastante fácil de seguir, no faltan las gasolineras y está transitado por bastantes viajeros aunque no está ni de lejos masificado, de modo que no paras de cruzarte con la misma gente una y otra vez, por lo que al final acaba pareciendo una quedada motera.

Los paisajes por los que discurre la carretera parecen de cuento, hay templos, lagunas y varias cuevas, pero la joya de la corona es la de Kong Lor.

Es una cueva de 7km de longitud, con entrada y salida, por la que pasa un río subterráneo que es navegable con unas barquitas en la que caben tres personas. No está iluminada por lo que sólo dispones de un frontal para verla. Así que recorrerla entre miles de estalactitas y en la oscuridad absoluta donde tu luz apenas alcanza a iluminar los 90m de altura de algunas de las bóvedas es una experiencia mágica.

4. Luang Prabang

De lejos la ciudad más bonita de todo Laos, está muy cuidada y hay un templo casi en cada esquina. Aunque bastante abarrotada de turistas merece completamente la pena recorrer sus calles y especialmente su mercado nocturno que además de artesanías ofrece comida muy económica y bastante decente, hicimos bien aprovechando la ocasión para comer en condiciones ya que la oferta culinaria en el resto del país deja bastante que desear.

En los alrededores de la ciudad también hay lugares interesantes que visitar, de entre ellos el que sin duda no te puedes perder es Kuang Si, que son un conjunto de cascadas y pequeñas lagunas de agua cristalina en las que además te puedes bañar.

Si se continua subiendo, hay un camino muy bonito por el bosque que va a parar a un río con el agua helada, donde también hay un pequeño chiringuito. Allí el camarero te reta a cruzar por el tronco, prometiéndote una cerveza gratis si lo consigues, pero era más difícil de lo que parecía y no fuimos capaces ni de llegar a la mitad, sin embargo él lo cruzo sin despeinarse y con una cerveza en la cabeza.

5. Bolaven Plateau

Más al sur hay una ciudad llamada Pakse desde donde se puede visitar esta zona repleta de campos de café y ¿adivinas qué? efectivamente, un montón de cascadas, pero como todas son diferentes y a cual más bonita uno nunca llega a cansarse de ellas.

Desde está ciudad los viajeros suelen hacer también una ruta circular de unos cuantos días en moto, pero como todavía nos dolía el culete de la anterior decidimos recorrerla durante un día solamente.

6. Don Det

Si dispones de tiempo, estás algo estresado y te apetece pasar un par de días de vida contemplativa este es sin duda tu destino. Es una pequeña isla situada al sur del país, cerca de la frontera con Camboya, en una zona llamada las Cuatro Mil Islas en el río Mekong, en ella hay un pequeño pueblo que básicamente consiste en una calle con hostales y restaurantes, la inmensa mayoría tipo choza.

En esta isla podrás pasarte el día tumbado en una hamaca observando el río, porque con el color que tiene el agua la verdad no invita mucho al baño. Sin embargo si en algún momento sientes el irremediable deseo de hacer algo siempre puedes unirte a un tour en kayak para ver delfines o visitar las cascadas de Khone Phapheng.

Aunque la verdad que entre el calor que hace y el ambiente relajado de este pueblo hippie a uno le cuesta trabajo hasta mover los párpados, así que no hay mejor plan que tumbarse y disfrutar de los atardeceres.

 

 

2 Comments:

  1. Me habéis convencido!! Voy a ir alli

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