¿A qué va uno a Bali?

A veces hay destinos de los que uno se ha hecho una idea predeterminada y una vez pone el pie en el lugar se encuentra algo completamente diferente a lo que esperaba, en ocasiones para mejor y en otras para peor, pues Bali fue una sorpresa pero de las que gustan y mucho.

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¿Muy bien pero Bali exactamente qué es?  Igual a alguien le parece una chorrada de pregunta pero yo no lo tenía tan claro antes de ir, así que lo explicamos que no cuesta nada. Bali es una de las más de siete mil islas que tiene Indonesia, a parte da nombre a una provincia que incluye tres islas más pequeñas y está situada entre Java y Lombok.

Cuando uno piensa en Bali le vienen a la cabeza palmeras, playas paradisíacas y cosas por el estilo, pero nada más lejos de la realidad, y no es que no las haya, pero son las playas más sucias que hemos visto nunca y las que no están llenas de basura tampoco son particularmente bonitas.

¿Pero entonces para que viene uno hasta aquí?  Pues una parte importante lo hace por su artesanía. Aquí se fabrica de todo, tienen orfebrería, joyería, ropa, decoración, muebles y todo lo que se te pueda ocurrir, pero con una calidad y a unos precios tan buenos que la gente aprovecha las vacaciones para comprar al por mayor y exportar luego los productos a sus respectivos países.

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Otra parte importante visita la isla por sus olas, muy buenas para hacer surf tanto si eres principiante como si eres pro, además de que es un sitio relativamente barato, especialmente para los australianos a los cuales les queda la isla bastante cerca, de ahí que haya hordas de ellos a cual más borracho.

El resto la visita simplemente para conocer la cultura, los templos o la gastronomía pero generalmente visitan un par de ciudades, perdiéndose gran parte de la magia que tiene esta isla.

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Puesto que antes de llegar a Bali habíamos conocido a mucha gente que venía de ahí sabíamos de antemano lo que nos íbamos a encontrar, así que planteamos el itinerario de una manera diferente, dar la vuelta a la isla en moto. Hacer cuatrocientos cincuenta kilómetros en scooter puede parecer demasiado y la verdad que para unos culos no habituados a pasar horas pegados al asiento lo es, pero por lo demás es una forma genial de viajar, es barato, paras donde quieres y no dependes de horarios.

Nuestro campo base era Ubud, una ciudad turística que a primera vista puede parecer que no tiene mucho que ofrecer pero que a medida que la recorres vas descubriendo sus encantos, y es que en esta ciudad cada casa parece un templo, literalmente.

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Al venir de Sumatra y Java donde predomina el Islam, es un contraste grande ver la espiritualidad que se respira en esta isla, que es de mayoría Hinduista. Es increíble verlos bendecir absolutamente todo y durante todo el día, es común ver pasar a los locales con ofrendas hechas de flores e incienso y dejarlas por todos los lugares.

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Una vez salimos de Ubud la ruta trascurre por carreteras poco transitadas, en mitad de una naturaleza desbordante, intercalando campos de arroz con playa, montaña y algún que otro chaparrón, y es que en este país no chispea, aquí cuando llueve parece que es a cubetazos.

Y así con nuestra scooter fuimos poco a poco descubriendo templos que parecían sacados de una película de Indiana Jones, con unas esculturas en piedra a cual más impresionante, eso sí, no sé si me fiaría de visitarlos por la noche.

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Una de las paradas obligadas en el camino es un pequeño pueblo llamado Kedisan situado junto a un lago, al pie del volcán Batur que tiene dos calderas activas. Es típico hacer una ruta para visitar los cráteres, pero como íbamos un poco justos de tiempo nos conformamos con verlo desde una terraza mientras nos tomábamos una Bintang, su cerveza nacional, que la verdad es bastante mala, pero algo es algo.

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Tres pueblos y veinte templos después llegamos a Amed, un pueblo costero y famoso por ser un lugar estupendo además de barato donde practicar submarinismo. La atracción principal es el USAT Liberty, un barco americano hundido en 1942 por los japoneses, pero lo mejor de todo es que es el único del mundo que se puede ver haciendo snorkel, ya que está cerca de la orilla y hay poca profundidad.

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Siguiendo con los contrastes en el camino pusimos rumbo a la montaña, concrétamente a un lugar llamado Munduk. El pueblo en sí no tiene mucho a parte de unas bonitas vistas, pero al estar rodeado de caminos y cataratas es estupendo para hacer senderismo, además se agradece el ambiente fresco de la montaña.

El camino de vuelta a Ubud, donde teníamos que devolver la moto, lo hicimos por una pequeña carretera que serpentea entre los campos de arroz de la región, poco frecuentados por turistas pero con restaurantes y bares donde poder disfrutar de las vistas.

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En definitiva, si tienes unos días para visitar Bali, no hagas como el noventa por ciento de la gente malgastándolos en Kuta, alquila una moto y recorre esta impresionante isla que tiene tanto que ofrecer, no te vas a arrepentir.

2 Comments:

  1. Como me encantas las fotos!! Buen post

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